Cuando el arte aplicado es planteado y vendido como contemporáneo
Julio 30, 2008
La contemporaneidad es el disfraz de muchas iniciativas promocionales. Disfraz de modernidad, o el mismo nuevo traje del emperador de siempre. Invento redondo con dos tetas, la del dinero público y la del capital de la empresa privada, en estrategia de marketing aspiracional y posicionamiento dentro del rollo arty, o dicho entre amigos, del gafapasteo. Plaga actual donde las haya, huelga decir tiene.
Ejemplos los hay a miles y no seré yo el que por dar alguno se busque enemigos
Pero vamos, que en el sector de la publicidad estamos llenos de pseudoartistas, plantilleros, editores de revistas con subvención pública y también privada, de la publicidad de multinacionales. Llevamos tiempo simulando otros códigos, para parecer baratos mientras sabemos que somos caros o viceversa. La verdad es que no han inventado nada nuevo, pero si que los modernitos de Triball o de la órbita de la revista Neo2, la desaparecida Eseté, etc. han conseguido depurar la técnica un montón. Telefónica plagiando el Harder, Faster, Stronger de los Daft Punk la verdad es que se queda en un absoluto quiero y no puedo. En cambio ellos venden publicidad en marco de arte. Tan brillante como repugnante.
A mi todo ésto me gustaba hace tiempo, pero se ha vanalizado tanto el “liberalismo creativo” que dan ganas de volverse a la caverna, a las reuniones secretas en bares de mierda, a la fotocopia y a las largas noches sin dormir. Ser underground de 9 a 17h de lunes a viernes es lo que tiene… que termina oliendo mal.
Catalogado en Arte, Contemporáneo, Diseño, Miscelanea, Publicidad |










